Israel Shamir

The Fighting Optimist

Príncipe de Persia

El lobby judío sionista está perdiendo su poder excepcional, y se encamina a la derrota.

 

Las películas yankis a menudo funcionan como oráculo que anuncia los giros próximos de la política de USA. Así nos dejaron aturdidos con con Dune antes de bombardear Tora Bora, excitaron a sus aliados mediante la pantalla antes de atacar Serbia, y mostraron el derrumbe de las torres de New York antes de dejarlas desplomarse de verdad. Tal vez la nueva producción de Hollywood, Príncipe de Persia, sea un anticipo del cambio que se viene.

 

“¡Qué pena, hemos atacado su país! Vamos a retirar nuestras tropas y ofrecerles compensaciones ahora mismo; en realidad, les declaramos la guerra porque nos dieron informes falsos acerca de su programa de armas de destrucción masiva”. Estas palabras del Príncipe de Persia le suenan a un espectador iraquí como ensayo general de algo muy real. Tengamos en cuenta que las mentiras sobre las armas de destrucción masiva las inspiraba en la película un calvo neoconservador mal encarado, al estilo judío, que conspiraba para los intereses del hermano del rey, el cual se quería apoderar del trono y usaba en secreto a infames asesinos, con facha de israelíes. El príncipe, nacido en una barriada de tugurios y ascendido por el rey sólo por sus méritos propios, pone fin a la guerra, hace las paces con el enemigo, y recuerda a Obama.

¿Es esto lo que se avecina? ¿Acaso hay signos tangibles de semejante giro? No se puede parar en seco a las naves grandes, advierte el Almanaque Náutico. Necesitan de 5 a 10 millas para virar, con todos sus motores en marcha atrás. Lo que vale para supertankers y  porta aviones es válido también para la nave mayor, los mismos Estados Unidos de América.

Cuando la toma del poder de Obama, el Lobby tenía una influencia masiva sobre USA, hasta el punto que muchos hablaban de control total. El lobby estaba estrechamente conectado con el establishment de extrema derecha israelí. Sus raíces penetraban lejos, hasta dentro de las caja fuertes de Wall Street. A dedo, dirigía la orquesta de los medios Usianos. Y Europa temblaba ante los judíos.

Al cabo de un año, el lobby ha perdido mucho de su posición:

 

El primer ministro Netanyahu fue humillado públicamente y devuelto a casa, obligado a huir  por la puerta trasera de la Casa Blanca.

  

 

El presidente Obama musitó un llamado inaudito a Israel para que se uniera al tratado de no proliferación nuclear;

USA “aceptó los reclamos árabes para presionar a Israel acerca de su programa atómico”.

Un documento histórico secreto fue publicado por The Guardian: revelaba los esfuerzos israelíes para vender armas nucleares al régimen del apartheid de África del sur.

Hay rumores de que USA dejará de bloquear las resoluciones antisraelíes en el Consejo de Seguridad.

La judería organizada está sumamente molesta con Obama, pues Obama, en su discurso inaugural, mencionó a los musulmanes antes que a los judíos; dijo “somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes también” (¡Hay que leer la lista demencial y harto cómica de las quejas judías al respecto!)

O sea, que no hay quien le pueda meter cuentos al presidente, que sabe cuándo hay que dar un paso adelante y cuándo es mejor esperar. Posiblemente él haya aprendido [de El viejo y el mar] cómo se captura al peje grande. Y mientras tanto, va desmoronando la base financiera del lobby.

El caso Madoff fue un doloroso asalto a la billetera del lobby. Este criminal manejaba los fondos de muchas organizaciones judías. Por razones misteriosas, él admitió el crimen, y empezaron a caer las fichas del dominó monetario. Cierto viejo y venerable congreso judío americano fue abajo, así como muchos órganos e individuos de menor cuantía.

Por alguna razón oscura, se autorizó el derrumbe de Lehman Brother, y empezó la crisis financiera. Lehman Brothers era una institución judía prominente, en realidad una reencarnación del famoso Banco Kuhn Loeb. Y se vino bajo. Semejante hundimiento no pudo ocurrir sin la bendición de la administración Obama.

Ahora se está dando un ataque insistente a Goldman-Sachs, uno de los grupos financieros más grandes y conectado con el poder. El diario israelí Haaretz describía la Goldman-Sachs como una institución cuyos socios parecen una lista de benefactores de la sinagoga del East Side de New York, todos judíos. Ahora hay informes diarios acerca de estafas y crímenes cometidos por Goldman-Sachs en USA y otras tierras. Puede ser que Goldman-Sachs vaya a juicio, que la declaren culpable, que la desmantelen, y que se condene a sus ejecutivos. Si cae, lo cual puede ocurrir, el lobby se va a encontrar en un mundo muy poco hospitalario. Obama está estrechamente relacionado con Goldman-Sachs, el poder que infiltró todas las estructuras de poder, pero por lo visto no se apartará de su camino para salvarlos.

En Israel, se sospecha que la debacle de Dubai fue una jugada de Obama. Los servicios de seguridad israelíes recibieron un latigazo en Dubai. Habían planificado una jugada menor y de apariencia nítida: asesinar a un oficial de Hamas. Pero este crimen lo aprovechó Dubai para sacarse del medio a muchos espías israelíes, que por lo visto estaban utilizando la ciudad mercante del Golfo como su cuartel general para la preparación de una agresión contra Irán. Desde Dubai, uno puede meterse en Irán eludiendo hasta el control de pasaportes. Las docenas de espías israelíes no estaban allí sólo para matar a un hombre de Hamás; iban detrás de una presa mayor.

 Ahora bien, no solamente se les echó a perder el plan, sino que que todo el modus operandi de los servicios israelíes que clonaban pasaportes europeos y USianos salió a relucir. Después del Reino Unido, Australia expulsó a un supuesto diplomático representante del Mossad. En Francia, donde los sionistas estaban en la cumbre, ahora se observan grandes cambios. El presidente Sarkozy, a pesar de sus raíces judías, expresó que había perdido la paciencia con Israel. Uno de los ensayistas políticos más conocidos de Francia, Regis Debray, publicó un libro criticando la comunidad judía francesa por su apoyo a Israel. En el Reino Unido, un político que siempre fue crítico con Israel es ahora el diputado que ha llegado a primer ministro.

En la vieja rivalidad entre el perro y su cola, el perro decidió no dejarse llevar más por su apéndice, y las tentativas patéticas de la cola para gobernar al perro han fracasado miserablemente, a pesar de sus muchos esfuerzos. Por lo visto en algún lugar dentro del establishment ya se decidió que Israel no le sirve más a los intereses imperiales americanos, y que el establishment judío se ha vuelto demasiado pesado y tramposo para su propio interés. Se decidió domar de una vez a la fierecilla judía, y es lo que está haciendo.

 Dudo que el sueño dorado de los israelíes de atacar a Irán se materialice ahora. Hay 80 posibilidades en contra, y quedan 20. Pero todavía hay aviso de tormenta, pues si la señora Tsipi Livni se une al gobierno, volveremos a 50 y 50. Israel nunca ha emprendido una guerra sin el apoyo sustancial de la izquierda, y la presencia de Ehud Barak no basta. 

Domar no es quebrar. Cauteloso, el presidente Obama mandó señales de que no está buscando entrar en una guerra abierta con la judería organizada. Tuvo un encuentro con Elie Wiesel y le dio ánimo. Invitó a más dirigentes judíos a la Casa Blanca, y con esto estaba autorizando a Israel a dar una mordida mayor. Obama es retorcido, sienten los observadores en Israel, está jugando sucio, abrazando a Israel por un lado y apartándolo por el otro.

 Resulta pues que se viene un cambio climático: por lo menos la vieja generación de dirigentes judíos –aquellos conservadores, belicosos, agresivos y desconfiados- va a dejar paso a una nueva generación, la de Dan Axelrod, Rahm Emmanuel, J-street y afines. Es demasiado temprano para decir si se trata de un cambio de estilo o de sustancia, pero el estilo es sustancia también. Ahora, los espíritus críticos en la web insisten en las raíces sionistas de Emmanuel Rahm, pero su visita reciente a Israel desató un huracán. Los israelíes lo abuchearon y lo llamaron antisemita (¿qué otra cosa se podía esperar?)

Claro que esto no les bastará a muchos de nuestros amigos. La gente empezó a expresar su desilusión con Obama a las 24 horas de su entronización. “¿Cómo? ¿Ha pasado un día entero y las tropas USA todavía no están fuera de Irak, Israel sigue recibiendo apoyo yanki y los banqueros reciben refuerzos?”  Pero esto no debería sorprendernos. La nave USA estaba tripulada y aparejada para mantener un rumbo fijo; aun si a Obama le agradase darle vuelta, esto tomaría un tiempo largo.

Traducción: Maria Poumier

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